Necrológica

El 2 de febrero de 2017 falleció en Madrid, como consecuencia de un cáncer de pulmón, nuestro compañero José Antonio Alonso Suárez. En estos días, dada su relevancia judicial y política, hemos podido leer numerosas informaciones sobre su actividad en estos campos. Juez desde los 25 años, se radicó en Madrid en 1989, primero a cargo del Juzgado de lo penal nº 14 de Madrid y más tarde como magistrado de la sección 7ª de lo penal de la Audiencia provincial de Madrid. Miembro destacado de la asociación judicial Jueces para la democracia, fue portavoz de ella entre 1994 y 1998. En el año 2001 es nombrado vocal del Consejo general del Poder judicial, donde permanece hasta 2004. En ese mismo año es nombrado ministro del Interior por el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, cargo que ejerce hasta 2007, cuando asume la cartera de Defensa, en la que se desempeña hasta 2008. Entre 2008 y 2012 es portavoz del Grupo parlamentario socialista en el Congreso de los diputados. Más adelante retorna a su puesto de magistrado en la Audiencia provincial de Madrid. Hasta aquí, un breve recordatorio para todos nosotros de su intensa dedicación profesional y política a los intereses generales, siempre desde una actitud técnicamente rigurosa e ideológicamente progresista.

Pero todo eso es del dominio público, y nuestro reconocimiento y agradecimiento a su trayectoria es compartida por muchas otras personas. Nosotros tenemos además otra experiencia muy cercana, la que tiene que ver con su decidida implicación en las actividades del Grupo de estudios de Política criminal. Toño Alonso comenzó a participar en las actividades del Grupo prácticamente desde sus inicios, firmó ya la Propuesta alternativa de Drogas debatida a lo largo de 1990 y principios de 1991, y desde entonces, hasta que pasó a ser vocal del Consejo general del Poder judicial en 2001 y a continuación inició su carrera política, fue firmante de todos y cada uno de nuestros documentos. Durante esos más de diez años no se limitó a prestar su adhesión a los textos que iban emanando del Grupo, sino que se empeñó intensamente en la elaboración de documentos y en su debate en las correspondientes sesiones plenarias, de las que se convirtió en asistente asiduo. El protagonismo que adquirió le llevó a formar parte de la Comisión coordinadora del Grupo y, luego, tras constituirse el Grupo en asociación en 2000, a ser codirector del mismo, entre los años 1999 y 2001.

Quienes pudimos gozar de su compañía todos esos años recordamos su talante tranquilo y ecuánime a la hora de participar en los encendidos debates que enriquecen la actividad del Grupo, así como sus interesantes y medidas aportaciones, siempre marcadas por un progresismo profundo, nada efectista. Nos viene a la memoria su intervención en 1991 junto a otros compañeros en la ardua defensa ante un medio de comunicación nacional de signo conservador de nuestra Propuesta alternativa sobre Drogas. O la ocasión, algo tumultuosa, a fines de los 90, en que su serenidad, haciéndose cargo de improviso de la dirección de los debates, logró reconducir una discusión muy cargada emocionalmente, que amenazaba con terminar mal. Son dos recuerdos aislados, entre otros muchos. Tuvo especial interés en reforzar el estrecho contacto que nuestro Grupo siempre ha mantenido con Jueces para la democracia.

Este buen amigo y compañero merece que le tengamos presente en nuestra memoria mientras vivamos. Que así sea.

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